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Metástasis

El cáncer es una enfermedad que consiste en el crecimiento anormal de las células de cualquier órgano, estas células enfermas dañan a los tejidos vecinos y pueden invadir sitios distantes del cuerpo al transportarse por el torrente sanguíneo o el sistema linfático. Se le dice metástasis cuando un cáncer migra a través del sistema circulatorio o linfático hacia otras partes del cuerpo.

El hígado es un órgano con un flujo de sangre muy importante, de hecho, puede contener hasta 750 ml de sangre en sus tejidos. Gran parte de esta sangre proviene de la vena porta, la cual transporta sangre cargada de nutrientes del intestino hacia el hígado. Además, el hígado está íntimamente relacionado con el sistema linfático, ya que funciona como un filtro para microorganismos que pudieran provenir de dicha circulación. Debido a estas dos situaciones, el hígado es un sitio frecuente de metástasis provenientes de tumores malignos de otras partes del cuerpo.

Hablando específicamente del cáncer de colon, se diagnostican aproximadamente 150,000 casos nuevos al año en Estados Unidos y hasta 50% de estos pacientes desarrollan metástasis al hígado en algún momento de su vida y la cirugía representa la única terapia potencialmente curativa hasta el momento. Mientras que la expectativa de vida en un paciente con cáncer de colon y metástasis al hígado sin tratamiento tiene una expectativa de vida entre 6 y 12 meses, esta puede ser de hasta 58% a cinco años si se realiza un tratamiento quirúrgico adecuado, y se incrementan cuando los pacientes se someten a un tratamiento multidisciplinario oportuno.

Cuando una persona tiene un cáncer, parte del trabajo que deben de realizar los médicos tratantes es el determinar si hay presencia de metástasis en órganos como pulmón, cerebro, e hígado y en estos tiempos el tratamiento de las metástasis hepáticas requiere un manejo multidisciplinario en el cual participan el médico oncólogo, el cirujano de hígado, el anestesiólogo, el radiólogo, y en ocasiones los cirujanos del pulmón.

Los estudios que se realizan para establecer el diagnóstico preciso y la extensión de las lesiones incluyendiversos y especializados exámenes de laboratorio e imagen. Dentro de los estudios radiológicos que se utilizan con mayor frecuencia, son el ultrasonido y la tomografía contrastada multifásica, cuya definición y certeza diagnóstica son clave. Otros estudios que pueden ser necesarios son la tomografía por emisión de positrones o PET scan y la Resonancia magnética nuclear (RMN). Siempre será importante tener la mayor información posible antes de proseguir con un tratamiento, ya que dependiendo del número de metástasis, su localización y tamaño se tomará la decisión del manejo que se dará.

La toma de desiciones en cuanto al manjeo quirúrgico de las matástasis será en base a la posibilidad real de eliminar por completo las lesiones del hígado, dejar al menos un 20% del tejido hepático en condiciones funcionales y asegurar que no se comprometa la entrada y salida de sangre y bilis del hígado.

En caso de que las metástasis no puedan ser operadas en un inicio, existen alternativas como la quimioterapia o la embolización que en ocasiones pueden volver algunos tumores no operables en candidatos a cirugía. Además actualmente se cuentan con alternativas de tratamiento como son la aplicación de calor por radiofrecuencia.

El tratamiento de las metástasis debe de realizarse por un conjunto de especialistas que trabajen en conjunto para tomar la mejor decisión, ya que de ello depende un mejor pronóstico de los pacientes con cáncer colorrectal avanzado.